Estoy aprendiendo algo del Delegado de Protección de Datos, y la verdad inicialmente pensé en aumento de burocracia, más papeleo o un nuevo vigilante interno que impedirá hagamos todo o al menos intentará evitar multas.

La verdad ahora entiendo que es un poco diferente, en un mundo donde ya no se confía, gestionar bien la privacidad de tus datos no es solo cumplir la ley; es una ventaja competitiva brutal.

Te cuento cómo voy viendo esto del DPO (y por qué deberías querer uno cerca):

  1. Ayuda a vender confianza, no solo productos: Hoy en día, la gente sabe lo que valen sus datos. Un DPO convierte esa "letra pequeña" que nadie lee en una garantía de que eres una empresa seria.
  2. No es el "Departamento del freno": Existe el mito de que el DPO está para frenar proyectos. Al contrario. Un buen profesional te dice cómo hacerlo bien desde el principio (Privacidad desde el Diseño). Ahorra mucho dinero que costaría arreglarlo cuando ya se ha lanzado el producto.
  3. Es tu seguro de vida: Si sufres un ciberataque (y ojalá que no te pase nunca, pero pasa), el DPO es quien toma el mando. Gestiona el caos, habla con la Super de Protección de datos y minimiza el golpe a tu reputación en esas horas críticas.
  4. Mejora la cultura interna: Un equipo informado comete menos errores. Y recordemos que el error humano sigue siendo la causa número uno de las fugas de datos.

Ver al DPO como un gasto es un gran error cuando puedes ver su ventaja y tratarlo como una inversión directa en la seguridad de tu negocio y de tu marca